La Biomasa, energía renovable y limpia

El especial cuidado por el medioambiente y el respeto absoluto por el ecosistema han sido el motivo que ha llevado a Ecoforest a realizar grandes inversiones en la investigación y el desarrollo de sus productos, permitiendo alcanzar altos rendimientos y escasos consumos, empleando exclusivamente leña y pellets, combustibles producidos por la naturaleza y que vuelven a ella gracias a un constante flujo circular. Nuestro país dispone de amplias áreas boscosas y es capaz de ofrecer gran cantidad de leña, recurso con el cual se pueden obtener notables ventajas:

  • Está probado que la madera, cuando realiza el ciclo completo de descomposición, libera a la atmósfera una cantidad de CO2 (Anhídrido Carbónico) que es aprovechado posteriormente en el crecimiento y en el desarrollo de las plantas nuevas.
  • 2,3 kg de madera seca tienen un poder calorífico igual a 1 litro de gasóleo o de 1m3 de gas natural. A igualdad de beneficio, lo que cambia es solamente el costo, que para la compra de leña será inferior al 50-60% con respeto a otros combustibles.

La Biomasa, energía renovable y limpia

El término biomasa se introdujo para indicar todos aquellos materiales de origen orgánico (vegetal o animal) que no han sufrido ningún proceso de fosilización y que se emplean para la producción de energía.

Las biomasas forman parte de las fuentes renovables ya que el CO2 emitido para la producción de energía no representa un aumento del anhídrido carbónico presente en el medioambiente, sino que es el mismo que las plantas han absorbido antes de desarrollarse y que a su muerte volverá a la atmósfera mediante los procesos normales de degradación de la sustancia orgánica. El empleo de la biomasa acelera el retorno de CO2 a la atmósfera, dejándolo nuevamente disponible para las plantas. En la práctica, estas emisiones vuelven al ciclo normal del carbono y están en equilibrio entre el CO2 emitido y el absorbido.

La valorización energética de los materiales orgánicos, contribuye a la producción de energía térmica y a la producción de energía eléctrica (instalaciones de tamaño mediano, grande), contribuyendo a limitar las emisiones de anhídrido carbónico y, por tanto, cumpliendo con los compromisos del Protocolo de Kyoto.